LA EDUCACIÓN ES TAREA DE TODOS
UNIDAD DE ASISTENCIA TECNICA PEDAGÓGICA  
 
  CURRICULO BASE III PARTE 24-10-2017 00:23 (UTC)
   
 

4. FUNDAMENTOS PSICOPEDAGÓGICOS

Las condiciones sociales y culturales con las que interactúa el ser humano, desde el momento de su concepción, tienen un carácter biopsicosociocultural sobre las cuales se forma y desarrolla la personalidad y el ser social, desde la familia, la comunidad y la sociedad.

Por tanto, el nuevo paradigma educativo de carácter sociocomunitario productivo, se basa en un enfoque pedagógico descolonizador, comunitario, productivo y liberador, donde los procesos educativos son de carácter práctico-teórico-productivo, orientados a la formación de personas preparadas para desarrollarse en todas sus potencialidades y capacidades para vivir bien en comunidad.

Asimismo, la concepción holista de la educación reconoce que las personas tienen diferentes ritmos de aprendizaje, motivaciones, potencialidades y limitaciones que mediatizan sus experiencias, a partir de acciones integrales: implementación de aulas de apoyo, adaptaciones curriculares, maestros y profesionales con formación especializada, recursos alternativos de comunicación, fortalecimiento de la organización comunitaria y trabajo con padres de familia.

En ese contexto, Warisata desarrolló la escuela de la vida, donde saber bien era la condición educativa del vivir bien; la sociedad en conjunto educa a la sociedad en su conjunto. En este sentido, la escuela pierde su dimensión de recinto aislado, cerrado, apartado de la sociedad y se transforma en una institución de la vida que contribuye a la formación de un ser humano con potencialidades y capacidades para aprender y desarrollarse en el mundo de hoy.  

 

Warisata, al caracterizarse por una pedagogía productiva y liberadora, desarrolla una educación activa y de trabajo destinado al bien social. Permite pensar y actuar con ideología propia y desarrollar un pensamiento crítico, creativo y propositivo, dirigido a la producción de bienes materiales, intelectuales y espirituales.

Asimismo, la escuela se sustenta en los elementos y principales postulados de la teoría del aprendizaje socio histórico cultural, en la que se establece la interacción entre lo individual y social en la formación y desarrollo de la personalidad, donde el desarrollo y aprendizaje del estudiante se logra con la ayuda, guía y colaboración del maestro y la comunidad educativa.

En ese marco, el enfoque pedagógico busca formar estudiantes que interactúen y se apropien de la cultura, a partir de un proceso participativo, formativo, activo, reflexivo, crítico, integrador y comunitario, mediante el cual se aprende de forma gradual, procedimientos, pensamientos, formas de actuar, ligados al trabajo y la producción.

De esta manera, el enfoque histórico-cultural de la educación concibe el desarrollo personal como una construcción permanente de saberes y conocimientos, a partir de las historias de vida en todos los ámbitos sociocomunitarios, a través de instrumentos mediadores que regulan y orientan la relación con el mundo externo, como la simbología, las lenguas, las manifestaciones culturales, entre otras.

En consecuencia, el acto educativo como interacción recíproca y complementaria entre el estudiante, el maestro y el entorno, se da desde una acción dialógica liberadora[1]. Así, la construcción y apropiación del conocimiento esta orientada a la transformación de la realidad y la lucha por la liberación de la conciencia, el trabajo libre, la desalienación y la afirmación de los seres humanos como personas que viven en comunidad. En este sentido, el diálogo se convierte en un elemento esencial del proceso educativo, como práctica de libertad, siendo el encuentro que solidariza la reflexión y la acción de las personas encausadas hacia el mundo.

En esta concepción, la escuela-familia-comunidad-Estado como institución de interacción con el entorno, es una condición de la configuración de los escenarios donde se desarrollan los procesos educativos. Por ello, la escuela de la vida, entendida en toda su amplitud, opera como un centro transformador de los agentes educativos que participan en la formación de los niños, jóvenes y adultos, incluyendo a estos mismos como agentes de auto desarrollo. De esta manera, la escuela es productiva, porque restituye al trabajo su dimensión social, haciéndolo productivo en relación a los requerimientos del ambiente, necesarios para el desarrollo de la comunidad y la humanidad.

Los espacios productivos[2] de enseñanza aprendizaje se integran y complementan, a partir de un sentido básico de desarrollo de iniciativas, esfuerzo, sociabilidad y responsabilidad. Cabe señalar que el trabajo productivo no se reduce a una experiencia mecánica y utilitaria, su acción es dinámica y creadora, muy superior a las formas mecánicas resultantes del trabajo simple o de la actividad pura.

De esta manera, el maestro como agente educativo de cambio, juega un papel esencial en los procesos de interacción e integración entre la escuela, la familia y la comunidad, cuya meta es alcanzar una educación descolonizadora, productiva, comunitaria, intracultural, intercultural, plurilingüe y científico tecnológica, tal como se plantea en el nuevo modelo educativo sociocomunitario productivo. Un proceso educativo con esas características, permite la formación de personas con identidad propia, conocimientos, saberes, habilidades para el trabajo y la producción, valores y normas de actuación, consecuentes con una perspectiva liberadora para desarrollarse en todos los contextos comunitarios.

Así, el currículo del nuevo modelo educativo es único, diverso y flexible, donde se combinan las exigencias educativas generales para todos los bolivianos y bolivianas que establece la Ley “Avelino Siñani – Elizardo Pérez” y la flexibilidad necesaria para que el currículo pueda adaptarse a las particularidades del desarrollo de cada una de las regiones, pueblos y culturas que integran el Estado Boliviano Plurinacional.

En esencia el currículo es un espacio de construcción y producción de sentidos, cuyo punto de partida es la matriz cultural que consolida la identidad y la memoria histórica de los pueblos. A su vez, es un conjunto de conocimientos, prácticas y valores que permite una formación integral y holista a partir de una relación complementaria y recíproca entre los saberes y conocimientos de los pueblos indígenas originarios y los conocimientos universales. Desde esta perspectiva, la consolidación de identidades culturales propias es la base de la construcción de nuevas formas de conocimiento y de acción para la vida sociocomunitaria y la transformación de las maneras de organización y relación en nuestra sociedad.

 

V. FIN DE LA EDUCACIÓN BOLIVIANA

 

Lograr en el estudiante boliviano una formación integral humanística, científica, técnica y tecnológica productiva, con pensamiento crítico, reflexivo y propositivo que rompa esquemas mentales individualistas, racistas y discriminadores, articulado a la vida a partir del reconocimiento y práctica de valores éticos, morales, cívico-ciudadanos y de las culturas indígena-originarias, mestizas y afro bolivianas, en diálogo intercultural con el conocimiento universal, asumiendo el trabajo como una necesidad vital del ser humano para su existencia desde una conciencia integradora y equilibrada con el cosmos y la naturaleza para vivir bien.

 

VI. OBJETIVOS GENERALES

 

·         Lograr en los estudiantes una formación integral humanística, científica y tecnológica articulada a un enfoque sociocomunitario productivo, desde una relación práctica-teórica-productiva que responda al fortalecimiento, desarrollo y necesidades de su entorno y del país.

·         Formar estudiantes con pensamiento crítico, reflexivo y propositivo frente a los problemas sociopolíticos, culturales y económicos que generen procesos de desarrollo locales, regionales y nacionales.

·         Contribuir a la afirmación y fortalecimiento de los conocimientos y saberes de las culturas indígenas originarias (intraculturalidad), promoviendo el reconocimiento, la valoración y desarrollo de la cultura propia en diálogo con otras culturas (interculturalidad).

·         Promover la práctica de valores sociocomunitarios, morales, éticos y cívicos que permita consolidar la convivencia recíproca y complementaria a través del estudio y aplicación de los saberes y conocimientos de las culturas y cosmovisiones.

·         Promover y desarrollar el manejo oral y escrito de una lengua originaria, el castellano y una lengua extranjera, desde una visión intracultural e intercultural.

·         Desarrollar capacidades y habilidades comunicativas trilingües a partir de una apropiación crítica y creativa de una lengua nativa, castellano y una lengua extranjera.

·         Desarrollar conocimientos, capacidades, destrezas y habilidades vinculadas a la investigación y producción, que permita a los estudiantes obtener una formación técnica humanística.

·         Promover la producción científica, tecnológica e intelectual a partir del manejo de tecnologías tradicionales y modernas.

·         Asumir prácticas descolonizadoras que rompan esquemas mentales individualistas, racistas y discriminadores, propios de las estructuras de alienación cultural, económica, social y política del país.

·         Promover la formación de estudiantes que apliquen sus conocimientos teórico-prácticos con una conciencia integradora y equilibrada con el cosmos y la naturaleza.

·         Cultivar y fortalecer los valores estéticos, éticos, morales y comunitarios de reciprocidad, articulación, redistribución, contribución, complementariedad y solidaridad.

·         Universalizar los saberes y conocimientos propios para el desarrollo de una educación desde las identidades culturales.

·         Promover la formación cívica en el sistema educativo plurinacional orientando al ejercicio pleno de deberes y derechos ciudadanos en el marco de la Constitución Política del Estado y la Declaración Universal de los Derechos Humanos

VII. ESTRUCTURA CURRICULAR

La estructura del currículo se organiza a partir de las siguientes categorías:

  • Campos de saberes y conocimientos.
  • Áreas de saberes y conocimientos.
  • Disciplinas curriculares.
  • Ejes articuladores.

 

En el ámbito curricular, los campos de saberes, conocimientos y los ejes articuladores generan los procesos teórico metodológicos, intra-inter y transdisciplinarios, para el desarrollo de los contenidos de las áreas y disciplinas de manera coherente y gradual según las etapas y niveles de formación del Sistema Educativo Plurinacional. Así, desde la perspectiva de la concreción pedagógica y didáctica, los saberes y conocimientos son trabajados de manera holística, ecléctica, dialógica y cíclica, a través de relaciones complementarias entre cada una de ellas para una educación de calidad.

 

1. CAMPOS DE SABERES Y CONOCIMIENTOS

Los campos de saberes y conocimientos son construcciones teórico-metodológicas que interrelacionan, complementan y organizan los saberes, conocimientos, valores y prácticas de las áreas, disciplinas y ejes articuladores del currículo.

Los campos de saberes y conocimientos que surgen de las dimensiones del ser, conocer, hacer y decidir en correspondencia con la naturaleza, el cosmos y la sociedad, son organizadores del currículo que superan la fragmentación y parcelación de los mismos. Operan como base y fundamento en la organización curricular e interrelacionan la producción de los saberes y conocimientos de las culturas originarias con las del mundo.

 

Los campos de saberes y conocimientos son los siguientes:

 

1        Cosmos y pensamiento.

2        Vida, tierra y territorio.

3        Comunidad y sociedad.

4        Ciencia, tecnología y producción.

 

1.1 Cosmos y pensamiento

 

Este campo de saberes y conocimientos parte del principio que caracteriza la interrelación de las concepciones del cosmos, la naturaleza y el mundo con el pensamiento del hombre. En este sentido, la relación entre cosmos y pensamiento da lugar a una cosmovisión, entendida como un conjunto de saberes, valores, conocimientos y practicas interiorizadas por los miembros de una cultura.

 

La cosmovisión es una forma de concebir el mundo y la vida, a partir de la cual las personas interpretan, conceptualizan y explican la vida social, económica, política y cultural de la humanidad a partir del gran orden cósmico.

 

La cosmovisión se aplica a todos los campos de la vida política, religiosa, moral, filosófica y cultural, en este sentido está conformada por una serie de principios comunes que sirven de base teórica y práctica para su aplicación y articulación con las áreas y disciplinas, que a su vez incorporan otras formas de concebir el mundo.

1.2 Vida, tierra y territorio

 

La definición eurocéntrica de tierra y territorio ha tenido un enfoque demasiado restringido, por lo que a partir de las cosmovisiones de los pueblos y culturas originarias se logra ampliar y redimensionar dichas definiciones, atendiendo a la importancia que estas tienen en la vida de la comunidad y la sociedad.

 

Desde la visión de los pueblos originarios, tierra y territorio son concebidos como seres que forman parte de la vida, con todos sus elementos vitales. En tal sentido, tierra y territorio no se reducen sólo al aspecto geográfico, sino que forman parte de las dimensiones culturales, sociales, productivas y económicas de un pueblo.

 

El campo de saberes y conocimientos vida tierra y territorio, articula e interrelaciona, saberes experiencias y prácticas de la comunidad y sociedad, relacionadas con las ciencias naturales, a partir de una relación de convivencia armónica y recíproca entre el ser humano y la naturaleza.

1.3 Comunidad y sociedad

 

La vida comunitaria es la unidad social, interrelacionada, interconectada e interdependiente de toda forma de existencia. En tal sentido, una comunidad es un sistema vivo, una historia en movimiento vinculada a un proyecto común de vida. Este sistema se desarrolla en un espacio ligado a la naturaleza de manera permanente, mediado por elementos simbólicos que le permiten dialogar y convivir de manera recíproca y complementaria.

 

El campo de saberes y conocimientos comunidad y sociedad, es la base de los procesos educativos de transformación social y construcción de sentidos que articula e interrelaciona las áreas relacionadas a las ciencias sociales, lingüísticas, literarias y comunicativas, artísticas y deportivas, desde una visión práctica, participativa y solidaria.

 

1.4 Ciencia, tecnología y producción

 

El campo de saberes y conocimientos ciencia y tecnología, está orientado al desarrollo de capacidades y habilidades teórico - prácticas ligadas a la producción, donde se articulan los procesos productivos de la comunidad y la escuela, para la convivencia, conservación, manejo y defensa de los recursos naturales.

 

En este campo la producción material e intelectual se consolida a partir de los saberes y conocimientos proyectados a la creación de tecnologías innovadoras y ecológicas, y al aprovechamiento de nuevas tecnologías, que permitan al estudiante insertarse productivamente en la comunidad y la sociedad.

 

Desde una perspectiva de integración de áreas y disciplinas, el campo de saberes y conocimientos ciencia, tecnología y producción, es un espacio abierto, donde se utilizan determinadas metodologías, medios, recursos y materiales con el fin de desarrollar capacidades de investigación y producción desde la escuela – comunidad.

2. ÁREAS DE SABERES Y CONOCIMIENTOS

 

Es un espacio curricular donde confluyen y se integran saberes, conocimientos, valores y habilidades afines a un campo de conocimiento y organizados a través de los ejes articuladores.

3. DISCIPLINAS CURRICULARES

 

Es un subespacio del currículo en el que se organizan lógica y pedagógicamente los saberes, conocimientos, valores y habilidades que se vinculan parcial o totalmente con las áreas, disciplinas, los campos de conocimiento y los ejes articuladores.

4. EJES ARTICULADORES DEL CURRICULO

Los ejes curriculares son saberes, conocimientos, actitudes y prácticas priorizados por la sociedad que se constituyen en articuladores del currículo y surgen de la necesidad de un cambio social, relacionado con el nuevo enfoque de la educación boliviana, destinado a lograr en las personas criterios de convivencia armónica con la sociedad, la naturaleza y el cosmos, para vivir bien.

 

El eje articulador se constituye en centro dinamizador, integral, holístico e interrelacionador, que surge para superar la parcelación y fragmentación de los saberes y conocimientos en los procesos educativos.

 

Asimismo, son instrumentos metodológicos que generan la articulación de saberes y conocimientos de los campos, áreas y disciplinas, con la realidad social, cultural, económica y política, en los procesos educativos de los subsistemas y niveles de formación del Sistema Educativo Plurinacional. Son de aplicación obligatoria y deben concretarse en la práctica, la teoría y la investigación.

La implementación de los ejes articuladores en el currículo se da de manera intra, inter y transdisciplinaria, en dos niveles:

·         De manera vertical y secuencial en los subsistemas, niveles y etapas de formación.

·         De manera horizontal en coherencia con los campos de conocimiento, áreas, disciplina y asignaturas.

Durante el proceso del desarrollo curricular, el nivel horizontal de los ejes articuladores genera la coherencia entre los contenidos de los campos, áreas y disciplinas. Y a nivel vertical, este mismo proceso se expresa en la secuencia de los contenidos, tomando en cuenta sus respectivas etapas y niveles de complejidad al interior de la estructura curricular. En ese sentido, los ejes articuladores son:

·         Educación intracultural, intercultural y plurilingüe.

·         Educación en valores sociocomunitarios.

·         Educación en convivencia con la naturaleza y salud comunitaria.

·         Educación para la producción.

4.1 Educación intracultural-intercultural y plurilingüe

El eje intra-intercultural y plurilingüe está orientado al desarrollo de los conocimientos y saberes propios de cada cultura, integrados a los conocimientos de las culturas nacionales y del mundo, en cada uno de los campos de conocimiento, áreas y disciplinas del currículo. En este sentido, el objetivo de este eje articulador es: “recuperar valorar y desarrollar las lenguas, saberes, sabidurías, conocimientos y valores, reconociendo la identidad y diversidad cultural de los pueblos”.

En esta perspectiva, la educación intra-intercultural y plurilingüe, permite la reconstrucción, construcción y reconfiguración de los contenidos del currículo, basado en los principios de relacionalidad, complementariedad y reciprocidad. De tal manera, las lenguas originarias, el castellano y una lengua extranjera, se constituyen en instrumentos de aprendizaje y comunicación obligatoria a lo largo de todo el Sistema Educativo Plurinacional.

4.2 Educación en valores socio comunitarios

La educación en valores socio-comunitarios, tiene importancia porque orienta y fortalece la convivencia armónica y complementaria de las personas con la naturaleza, la comunidad y el cosmos. El objetivo es desarrollar valores de reciprocidad, articulación, contribución, redistribución, respeto, justicia, libertad, solidaridad, paz, unidad, honestidad y otros, en articulación con los campos de conocimiento, áreas y disciplinas del currículo.

4.3 Educación para la producción

La educación productiva como eje articulador, asume el trabajo como una necesidad vital para la existencia, vinculando la teoría con la práctica productiva. En este sentido, el objetivo de este eje articulador es desarrollar vocaciones socio productivas e inventivas emprendedoras, con pertinencia y sensibilidad social, para formar integralmente a los estudiantes, mediante prácticas educativas comunitarias, articulando saberes, conocimientos y prácticas productivas ancestrales con los conocimientos tecnológicos occidentales.

 

4.5 Educación en convivencia con la naturaleza y salud comunitaria 

Este eje articulador parte del respeto a las prácticas comunitarias de convivencia con el cosmos y la naturaleza, considerando la diversidad de las cosmovisiones según los contextos territoriales, en base a procesos de comprensión, apropiación y difusión de conocimientos y saberes sobre el desarrollo sostenible de la vida y en la vida para vivir bien en comunidad.

La educación en salud comunitaria posibilita el desarrollo de estilos de vida saludables, a partir de la medicina natural complementada con la medicina occidental. De la misma manera, la sexualidad sana y responsable es asumida desde los valores y costumbres propios de cada cultura.


 



[1] Para Paulo Freyre, el diálogo se convierte en un elemento esencial del proceso educativo, como práctica de libertad. A su vez, el diálogo deja de ser un acto de depositar ideas de un sujeto en otro, convirtiéndose en un encuentro comunicativo que propicia la reflexión y la acción de las personas orientadas hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado.

[2] Constituidos por el aula, los talleres, laboratorios, gabinetes, campos deportivos, campos de producción y el entorno en general.

 
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