LA EDUCACIÓN ES TAREA DE TODOS
UNIDAD DE ASISTENCIA TECNICA PEDAGÓGICA  
 
  CURRICULO BASE II PARTE 24-10-2017 00:25 (UTC)
   
 

1. Principios de la educación

El modelo educativo asume los siguientes principios, base de los fundamentos teóricos, en los que se concreta el currículo de la educación boliviana.

  • Educación descolonizadora, liberadora, revolucionaria y transformadora.
  • Educación comunitaria, democrática, participativa y de consensos.
  • Educación intracultural, intercultural y plurilingüe.
  • Educación productiva y territorial.
  • Educación científica, técnica, tecnológica y artística.

1.1 Educación descolonizadora, liberadora, revolucionaria y transformadora

La visión de mundo impuesta por la colonización no consideró la dimensión afectiva y simbólico espiritual propia de la visión de los pueblos originarios, por el contrario la convirtió en un conjunto de elementos que fueron manipulados y manejados al servicio del “progreso”.

En consecuencia, la educación descolonizadora, liberadora, revolucionaria y transformadora valoriza y legitima los saberes, conocimientos y valores de los pueblos originarios y urbano populares, como expresión de la identidad plurinacional y de sus derechos patrimoniales, incorporando en el currículo los conocimientos pluriculturales del pueblo boliviano, al igual que los conocimientos actualizados del saber latinoamericano y mundial.

Asimismo, la educación descolonizadora elimina todo tipo de discriminación étnica, racial, social, cultural, religiosa, lingüística, política y económica, para el acceso y permanencia de todos los bolivianos al sistema educativo en igualdad de oportunidades y condiciones, a través del conocimiento de la historia de los pueblos, de los procesos liberadores de cambio y superación de estructuras mentales postcoloniales, mediante el reconocimiento, revalorización y fortalecimiento de las identidades propias y comunitarias, para la construcción de una nueva sociedad libre de toda discriminación y exclusión.

1.2 Educación comunitaria, democrática, participativa y de consensos

La educación es participativa, comunitaria, democrática y de consensos, por ser un proceso de transformación humana de convivencia con pertinencia y pertenencia, donde se aprende y practica el entramado cultural que vive la sociedad. De esta manera, se recrea un proceso de apropiación social del conocimiento que luego se interioriza y convierte en capacidad de acción. De esta manera, sin perder su condición de actor social, los estudiantes aprenden todas las prácticas sociocomunitarias de manera participativa, democrática y en consenso, en unas relaciones de convivencia socialmente conscientes y comunitarias.

Es preciso entender la esencia comunitaria del saber y el aprender para, de esta forma, expandir nuestra comprensión de lo que ocurre en el proceso educativo y las consecuencias que tiene este proceso para la vida humana y la cohesión social, ya que no se nace comunitario, se hace comunitario en la convivencia con la comunidad y la naturaleza. Se es comunitario no desde la genética, sino desde la convivencia.

1.3 Educación productiva y territorial

 

La educación productiva y territorial está orientada al trabajo creador y al desarrollo sostenible que garantice procesos de producción, conservación, manejo y defensa de todos los recursos naturales, fortaleciendo la gestión territorial de los pueblos, naciones indígenas originarias, mestizos y afro bolivianos.

La educación productiva concibe el proceso educativo a partir de la relación y desarrollo de los saberes y conocimientos teórico-práctico-productivos, en la producción de la vida material, afectiva y espiritual de la comunidad y la sociedad.

Para alcanzar una educación productiva y territorial el currículo tiene que estar articulado a las vocaciones y cadenas de producción, disolviendo las fronteras entre las instituciones educativas y el entorno sociocomunitario productivo, en diferentes espacios del territorio y respetando las especificidades locales, regionales y departamentales.

1.4 Educación intracultural, intercultural y plurilingüe

 

La educación intracultural, intercultural y plurilingüe articula el Sistema Educativo Plurinacional desde el potenciamiento de los saberes, conocimientos y la lengua propias de las naciones indígenas originarias, con las culturas mestizas y afro bolivianos, promoviendo la interrelación y convivencia en igualdad de oportunidades. Asimismo, se interrelaciona con otras culturas de Latinoamérica y el mundo, rescatando los avances de la humanidad.

1.4.1 Educación intracultural

La educación intracultural promueve el reconocimiento, la revalorización y desarrollo de la cultura originaria y pueblos urbano-populares, a través del estudio y aplicación de los saberes, conocimientos y valores propios en la vida práctica y espiritual, contribuyendo a la afirmación y fortalecimiento de la identidad cultural de los pueblos indígenas originarios y de todo el entramado cultural del país.

1.4.2 Educación intercultural

La educación intercultural propicia la generación y acceso a los saberes, conocimientos, valores, ciencia y tecnología de los pueblos y culturas que conforman el Estado Boliviano, en su más estrecho diálogo, valoración, intercambio y complementariedad con los conocimientos y saberes de las culturas y con el mundo. El conocimiento de los idiomas originarios, castellano y un extranjero, constituyen un espacio de encuentro entre mundos diversos para la educación intercultural del país, a través de prácticas de interacción entre las culturas, desarrollando actitudes de valoración, convivencia y diálogo entre distintas visiones de mundo.

1.4.3 Educación plurilingüe

Históricamente, los movimientos sociales reivindicaron el reconocimiento y desarrollo de las lenguas originarias como una forma de descolonización. El lenguaje en general y las lenguas en particular, ya no son abordados como un objeto de análisis gramatical, ni sólo como un instrumento de comunicación, sino a partir de una experiencia activa de uso y producción permanente de sentidos en todas las áreas y disciplinas de conocimiento.

La educación plurilingüe es aquella que garantiza y propicia el aprendizaje de una lengua originaria para todos los bolivianos. Así, educar en el lenguaje supone una apropiación crítica y creativa de la lengua, a partir del reconocimiento y valoración de las diferentes formas de pensar, significar y actuar; donde se garantice que los bolivianos se comuniquen en su lengua materna (originaria o castellano), dominen una segunda lengua (originaria o castellano) y puedan utilizar con fines profesionales o culturales una lengua extranjera, propiciando una relación de complementariedad entre lo propio y lo ajeno, aspecto que permite a las personas proyectarse con identidad hacia otras culturas.

1.5 Educación científica, técnica, tecnológica y artística

La formación científica, técnica, tecnológica y artística desarrolla procesos integrales de construcción cultural en el campo de la investigación, vinculados a la comunidad, la producción y la identidad cultural, respondiendo a las necesidades y vocaciones productivas locales y a las demandas de formación técnica y tecnológica de la nueva matriz educativa.

III. BASES DE LA NUEVA EDUCACIÓN BOLIVIANA

Las bases del currículo de la nueva educación boliviana, se concretan de la siguiente manera:

1        En lo político e ideológico: la educación aporta a la consolidación de una ideología y práctica política descolonizadora, liberadora, revolucionaria y transformadora que promueve la incorporación y participación activa de todos los movimientos y organizaciones sociales, anteriormente excluidos, en las decisiones de la vida socioeconómica, política y cultural del país.

2        En lo económico: la educación responde a la política de recuperación para el país todos los recursos naturales. Ello exige una formación y capacitación acorde a las potencialidades productivas de las regiones que permita la generación, acceso y disfrute de las riquezas en beneficio de toda la población que habita Bolivia, a partir de las prácticas y experiencias sobre el cuidado y conservación de la naturaleza.

3        En lo social: la educación promueve políticas de reafirmación y revalorización de los pueblos originarios y movimientos sociales urbano-populares, para la construcción de un Estado unitario plurinacional, comunitario, democrático, participativo y de consensos, encaminado a establecer igualdad de oportunidades y posibilidades para todos los bolivianos, sin discriminación de ningún tipo en materia educativa y cultural.

4        En lo cultural: la educación contribuye a la afirmación y fortalecimiento de las identidades culturales y lingüísticas, a partir de los conocimientos y saberes de las culturas indígenas originarias y sectores urbano populares (intraculturalidad), promoviendo el reconocimiento, la valoración y desarrollo de la cultura propia en diálogo con otras culturas (interculturalidad).

5        En lo jurídico: la educación se base en normativas que cambien el modelo educativo vigente por uno nuevo de carácter sociocomunitario productivo.

Estas bases son las condiciones indispensables para el nuevo currículo del Sistema Educativo Plurinacional que responden a las actuales expectativas políticas y sociales del país.

 

IV. FUNDAMENTOS TEÓRICOS

1. FUNDAMENTOS POLÍTICOS E IDEOLÓGICOS

1.1 Límites del neoliberalismo

El neoliberalismo pregona el libre mercado como el mejor escenario para la vida social. Más allá de ser una doctrina económica, representa una concepción de la vida en sociedad que paradójicamente produce una pérdida del sentido comunitario a partir de la globalización que uniformiza a las personas y a las culturas, entendida como la exclusión de la participación social mayoritaria en las decisiones acerca del desarrollo del país.

Para el neoliberalismo, el centro de atención es el “individuo” que actúa a partir de sus intereses particulares, sin tomar en cuenta los intereses comunes. Para este “individuo”, la comunidad deja de ser una categoría de análisis y deja de existir para convertirse en un agregado de personas numerables. Al marginar a la sociedad y concentrar las oportunidades, la información, el conocimiento y el poder en un pequeño sector de la población, el neoliberalismo priva de la posibilidad de comprender los fenómenos sociales, tales como el proceso educativo.

1.2 Nuevo pacto social

La nueva educación, en todos sus niveles, se articula a la construcción de una nueva estatalidad, esto significa establecer un nuevo pacto social por una educación sociocomunitaria, productiva y revolucionaria, que revaloriza la diversidad sociocultural del país.

La colonización externa e interna, encierra las formas más diversas de dominio y sometimiento económico, político, militar y cultural de un grupo de personas, sociedad o Estado-nación sobre otras, para apoderarse de su riqueza material y espiritual, provocando profundos procesos de transculturación, donde la cultura hegemónica destruye la cultura propia de cada pueblo o nación dominada.

El proceso de descolonización del Estado se da a partir de la participación social en las decisiones sobre las políticas educativas, donde el pueblo ejerce el poder social y es responsable de su propio desarrollo. Sobre esta base se concibe al nuevo Estado como una estructura de poder, donde prevalece lo sociocomunitario, que nace de los movimientos sociales, instituciones urbano-populares y de los pueblos originarios.

La conciencia comunitaria postula la concepción del poder como servicio, es decir “mandar obedeciendo”; el hogar comunitario como el lugar de encuentro y del disfrute de todos; el trabajo como eje del desarrollo comunitario y el ejercicio de funciones como espacio de formación permanente y de servicio a la comunidad.

En tal sentido, se trata de lograr en la sociedad boliviana una cultura comunitaria, democrática, participativa y de consensos que permita actuar con un pensamiento crítico y libre sobre los destinos de la comunidad, pueblo, región y país en el marco de la unidad.

Por tanto, al ser la educación un derecho universal, docentes y sociedad en general se convierten en protagonistas del proceso educativo de cambio, aportando al vivir bien con sus saberes, conocimientos y experiencias.

Pero también, el Sistema Educativo Plurinacional desarrolla una educación productiva[1] en todos los subsistemas y niveles de formación, para esto la transformación curricular debe crear un espacio que permita la transferencia social de tecnologías apropiadas, en el marco de los centros comunitarios productivos. Todo esto con la finalidad de promover en todos los miembros de la comunidad educativa una conciencia productiva y creativa.

2. FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS Y SOCIOLÓGICOS

2.1 Fundamentos filosóficos

La transformación de la educación se asienta en la construcción de un nuevo patrón de desarrollo, bajo la concepción del vivir bien. Este concepto, pilar del fundamento filosófico, se refiere a una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetrías de poder, donde no se puede vivir bien si los demás viven mal, que es diferente a la idea del “vivir mejor” del paradigma occidental. El vivir bien expresa la humanización del desarrollo, concebido como un proceso colectivo de generación, acceso y disfrute de la riqueza, en armonía con la naturaleza y la comunidad, que contempla lo material, lo afectivo, intelectual y también lo simbólico espiritual. El vivir bien es una expresión cultural no individualista, que parte de una satisfacción compartida de las necesidades humanas, más allá del ámbito del bienestar material y económico.

El currículo educativo asume la cosmovisión andino-amazónica, entendida como construcción sociocomunitaria a partir de la convivencia. En esta relación se dan interpretaciones de los elementos y señales de la naturaleza, del movimiento de los astros, del comportamiento de los seres vivos, y otros fenómenos, desde los cuales la comunidad desarrolla sus prácticas cotidianas en permanente relación con todo lo que les rodea. Se trata de la convivencia al interior de un sistema de relaciones y correspondencias entre los fenómenos naturales, sociales, culturales y cosmológicos, que dinamizan los hechos de la vida.

En suma, la formación para vivir bien implica recuperar y poner en práctica los valores[2] que han pervivido en los pueblos y las culturas, tomando en cuenta que su contribución funciona en todas las actividades sociales, económicas, organizacionales de la comunidad. En este sentido, el principio de reciprocidad opera como “umbral entre la naturaleza y la cultura”[3], por tanto, es una práctica simbólica que funda y dinamiza las relaciones humanas y la complementariedad con la naturaleza y el cosmos. Este principio se organiza en las siguientes categorías de valores[4]:

1.      La reciprocidad, como una forma de intercambio justo de bienes, colaboración mutua en fuerza de trabajo, apoyo moral y material entre personas y comunidades.

2.      La articulación, como un conjunto de valores de relación recíproca y regulación armónica de la comunidad, en un trato de equidad y complementariedad que genera cohesión cíclica y consecutiva de las actividades en los ámbitos personales, institucionales y comunitarios.

3.      La contribución, como aporte en el trabajo de manera voluntaria y consciente, con el fin de consolidar el sentido de pertenencia a la comunidad.

4.      La redistribución, como forma de disfrute comunitario a partir de la redistribución equitativa de los bienes de la naturaleza con la familia y sociedad.

2.2 Fundamentos sociológicos

El fundamento sociológico plantea que la educación es sociocomunitaria, desde esta perspectiva, la finalidad de la propuesta educativa es formar personas que vivan y trabajen en comunidad, en las villas, barrios, zonas, ayllus, markas, tentas, capitanías, etc. La pertenencia al grupo social es consubstancial a la existencia. En ese sentido, el principio de territorialidad es entendido como el lugar donde se habita y se convive, asociado al concepto de territorio, que es el soporte físico y simbólico de referencia para las comunidades[5].

La comunidad es la base de la actividad y desarrollo del hombre como ser social, con sus diversidades y particularidades. Constituye la unidad social más concreta de la vida, conformada por los seres humanos, las montañas, los bosques, los ríos, los lagos, las piedras, los animales, los ritos, las ofrendas, las fiestas y todo aquello que conforma las dimensiones del vivir bien.

En el desarrollo de la educación y vida sociocomunitaria, se busca lograr una relación de convivencia, respeto y equilibrio entre los hombres, la sociedad y la naturaleza. En este sentido, el concepto de comunidad refleja una de las principales características de la organización social de los pueblos, que basan sus acciones en la reciprocidad, complementariedad, solidaridad y el trabajo común.

Asimismo, la educación tiende al desarrollo del compromiso social en la formación de niños, adolescentes, jóvenes y adultos activos, portadores del acervo cultural y científico de su comunidad y de los avances científicos-técnico-tecnológicos de la época en que viven.

En ese sentido, la nueva propuesta de educación pretende formar estudiantes que:

·         Asuman el estudio y trabajo como el disfrute de la existencia, vinculando la teoría con la práctica, para producir todas las dimensiones de la riqueza en armonía con la naturaleza.

·         Desarrollen sensibilidad ante los problemas de su entorno sociocomunitario, capacidad para identificarlos, buscar soluciones a los mismos y transformar la realidad social.

·         Desarrollen un pensamiento crítico, creativo y propositivo, que les permita actuar como agentes de transformación de los procesos socioeconómicos, políticos y culturales en beneficio de su entorno social.

·         Desarrollen valores que permitan fortalecer las relaciones sociocomunitarias, con respeto a la dignidad humana y la diversidad cultural, libre de discriminación racial, étnica, cultural, de género y de toda índole.

·         Reafirmen y desarrollen la identidad cultural propia, a través de la práctica de valores sociocomunitarios, el uso de las lenguas originarias como expresión genuina de la reafirmación y revalorización de las identidades nacionales.

·         Desarrollen una cultura sociocomunitaria, como contexto privilegiado de los procesos educativos.

·         Obtengan una formación integral y holista, científica, técnica, tecnológica y artística para contribuir al desarrollo integral de la sociedad.

3. FUNDAMENTOS EPISTEMOLÓGICOS

 

La epistemología es entendida como una disciplina que se ocupa de la fundamentación de la ciencia y de los conceptos que la articulan. En ese sentido, los fundamentos epistemológicos son entendidos como teoría y crítica del conocimiento y sus usos sociales; como una discusión sobre los procesos de producción, transferencia, difusión y aplicación de conocimientos y sus interrelaciones, vistos como procesos sociales.

 

Desde esa perspectiva, la concepción epistémica no se reduce a una construcción de conocimientos a partir de la relación entre un sujeto que conoce y un objeto conocido. La operación del conocimiento, incorpora otros espacios y procesos que se articulan en el rescate y producción de los saberes en el ámbito educativo. Mientras la escuela “formó” en una orientación reproduccionista del conocimiento[6], esta nueva episteme del Sistema Educativo Plurinacional se construye a partir de la relación del ser humano con el cosmos, la naturaleza y la comunidad, y encuentra explicaciones y razones integrales para desarrollar una conciencia histórica, social y cultural propias.

 

En este sentido, los saberes y conocimientos se asumen desde una dimensión holística de la educación. Esto significa que el estudio de los saberes y conocimientos se da en un contexto amplio que lo determina y da sentido, en una relación cíclica y complementaria con las dimensiones del ser, conocer, hacer, decidir para vivir bien y que surgen de contenidos conceptuales, instrumentales-procedimentales y valorativo-actitudinales.

 

Por ello, la fundamentación epistemológica de la propuesta educativa es entendida a partir de la diferencia entre:

 

·         el conocimiento empírico racionalista

·         los saberes y conocimientos holístico comunitarios

 

A partir de lo anterior, el tratamiento del conocimiento en el currículo se basa en los aportes provenientes, por una parte, de la experiencia educativa no escolarizada de cada una de las culturas originarias de nuestro país; de las experiencias de la escuela ayllu de Warisata, donde el conocimiento es concebido como algo dinámico, inacabado, cambiante, pero que además se crea en la vida; y por otra parte, de los aportes provenientes del conocimiento universal a partir de sus diversas disciplinas. En otras palabras, el conocimiento en el currículo se organiza y construye a partir de:

·         Las cosmovisiones, saberes, conocimientos, experiencias, valores y prácticas culturales de los pueblos indígenas originarios y urbano populares.

·         La experiencia de la escuela ayllu de Warisata.

·         Las diferentes concepciones científicas, sus límites, relaciones y procesos entre disciplinas.

 

Estos son los elementos a partir de los cuales se organiza la construcción curricular desde la perspectiva de sus fundamentos epistemológicos, de manera que se establezcan las distintas formas de generar y transmitir los conocimientos y sus distintas formas de recreación social, histórica y cultural. Desde esa perspectiva, el  currículo entendido como sistema de conocimientos, debe desarrollar procesos de construcción cultural, producción e identidad cultural en el campo de la investigación, vinculados a la región y comunidad. En síntesis, los procesos educativos se orientan a encontrar espacios de interrelación y vínculo entre los conocimientos y el campo productivo.

 

Como parte de los fundamentos epistemológicos del currículo se asume el desarrollo de los saberes y conocimientos como un proceso integrador. Esta propuesta integradora tiene su reflejo curricular en la necesidad de un enfoque multi, inter y transdisciplinarios[7] de los contenidos de enseñanza y de las actividades que se realizan con fines formativos, como condiciones necesarias para la preparación de estudiantes capaces de identificar y solucionar problemas complejos en su futura labor profesional.

 

Finalmente, los fundamentos epistemológicos del Sistema Educativo Plurinacional son concebidos como un proceso de construcción permanente, que necesariamente involucran procesos educativos que retroalimenten su autoconstrucción. En otras palabras, es imposible hacer teoría comunitaria sin la práctica de la educación comunitaria, y viceversa.



[1] Con los nuevos lineamientos de la política educativa, expresados en la nueva ley, se normará y reglamentará la estructura curricular, la gestión educativa y la participación social, de modo que la educación se vincule desde, para y con la producción ajustándose a las características culturales.

 
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